Pues nada, como bien dice el título (o no), abandono temporalmente el blog.
La falta de tiempo libre hace que de mi cabeza sólo salgan monólogos absurdos e incoherentes que no tienen nada que ver con el estilo de este blog, por lo que he decidido dejarlo de lado y abrir otro (que tampoco actualizo muy a menudo, por cierto).
Bueno, en realidad si dejo este blog es porque me da pereza actualizarlo. ¿Podría mi pereza estar causada por el estrés y la falta de tiempo? Seguramente no, pero a veces me gusta poner excusas para no admitir mi condición de persona vaga.
Así que nada, muchas gracias a todos los que habéis malgastado algo de vuestro tiempo leyendo este blog, y un beso muy grande a todos aquellos que habéis dejado un comentario.
Leer ha sido una de mis aficiones desde que era pequeña. Empecé a los cuatro años, y desde entonces me he leído decenas y decenas de libros de distintos tamaños, tipos y géneros.
En más de una ocasión me han preguntado que cuál es mi libro favorito, pero nunca consigo decidirme por uno en concreto. Sin embargo, hay tres que suelo recomendar, y son los siguientes:
Los pilares de la tierra(Ken Follet)
El relato se ambienta en la época medieval, y se articula a través de personajes y línea narrativas independientes que posteriormente se entrelazan.
El argumento se centra en la construcción de una catedral en Kingsbridge (localidad ficticia que se sitúa en el sur de Inglaterra, cerca de Winchester, Glastonbury o Wells), que introduce el nuevo estilo gótico asimilando los hallazgos de la Iglesia de Sant Dennis (próxima a París), y a su alrededor recrea varias historias y personajes que hacen que la construcción pase a segundo plano.
Comienza con un ahorcamiento y una maldición, y salta unos años para contar la peripecia de la familia de Tom, constructor cuyo sueño es crear una catedral, pero que ha de luchar contra la pobreza, la falta de trabajo y dinero, y los problemas políticos que irrumpen en su existencia.
Por otro lado, el monje Philip, que logra el cargo de Prior de Kingsbridge, revolucionando el priorato y la población que de él depende con sus mejoras y su extrema bondad y fe en Dios.
A pesar de ser una época oscura para el sexo femenino, Ken Follet introduce su mirada del siglo XX, con retratos de mujeres independientes, emprendedoras, audaces y cultivadas, con relevancia social y respetadas por los hombres, rasgos que podrían considerarse anacronismos o por lo menos improbables. Así, Aliena, la hija de un conde, cae en desgracia cuando su padre es capturado tras un asalto a su castillo, pero se impone a los hombres que se interponen en su camino, del mismo modo que Ellen lucha por la justicia y defiende su criterio ante la iglesia católica o su propio marido.
Nota: es un libro muy largo y en ocasiones las descripciones son excesivas y aburridas, pero el argumento es muy bueno. Los personajes están tan bien desarrollados, y sus personalidades y situaciones son tan variadas,que es muy fácil meterse de lleno en la historia.
Una noche de perros(Hugh Laurie)
Thomas Lang es un ex policía, y ahora pistolero a sueldo, una suerte de mezcla entre antihéroe policiaco y filósofo trasnochado. Un día recibe la visita de un tal McClusky, quien le ofrece cien mil dólares por asesinar a Alexander Woolf, un empresario americano. Indignado, Lang rechaza el encargo, y decide en cambio advertir a la víctima del peligro que corre: una buena acción que no quedará impune.
A partir de ese momento el protagonista se verá inmerso en un torbellino de mentiras, corrupción y violencia, que lo obligará a machacar unas cuantas cabezas con la estatuilla de un Buda, medir su ingenio con multimillonarios malvados y dejar su vida (entre otras cosas) en manos de un grupo de femmes fatales; todo esto mientras intenta salvar a una bella dama y evitar un baño de sangre a escala mundial.
Nota: todos los amantes de House encontrarán entretenido este libro, escrito en 1996 por el actor Hugh Laurie. Está repleto de sarcasmo, ironía y muchas palabrotas.
Podría ser mucha coincidencia, pero a veces pienso que la personalidad del médico brutalmente honesto salió de aquí. Todo aquel que lea el libro seguramente estará de acuerdo conmigo.
El código da Vinci(Dan Brown)
El libro narra los intentos de Robert Langdon, Profesor de Iconografía Religiosa de la Universidad de Harvard, para resolver el misterioso asesinato de Jacques Saunière ocurrido en el Museo del Louvre en París.El cuerpo de Saunière fue encontrado en el ala Denon del Louvre en la postura del Hombre de Vitruvio (dibujo realizado por Leonardo da Vinci) con un mensaje críptico escrito a su costado y un pentáculo dibujado en el pecho con su propia sangre. La interpretación que realiza tanto Langdon como la agente francesa Sophie Neveu, nieta de Saunière, los llevan a ver otras obras como la Mona Lisa.
El principal conflicto que presenta la novela radica alrededor de dos misterios:
-¿Qué secreto intentó proteger Saunière?
-¿Quién es la mente que planeó este asesinato?
El desarrollo de la historia requiere la solución de varios acertijos y anagramas. La solución a cada uno de ellos se encuentra íntimamente ligada a la posible ubicación del Santo Grial y relativo a una misteriosa sociedad secreta llamada el Priorato de Sión, así como a los Caballeros templarios. La historia también envuelve a la organización católica del Opus Dei.
Nota: ¿qué decir de este libro que no se sepa ya? A mi, personalmente, me dejó muy impactada.
Para mi, una de las cosas más divertidas de las series son sus propias tomas falsas. Demuestran no sólo que muchos actores y actrices tienen un gran sentido del humor, sino también que son humanos y que, como todos, ellos también se equivocan.
Dejo aquí algunos videos que he encontrado por internet:
Ayer estrenaron en Antena 3 una nueva serie: Boston Legal. No he tenido la oportunidad de verla, pero por lo que he visto en los anuncios y por lo que he leído en internet, podría ser una especie de "House" que en vez de desarrollarse en un hospital, se desarrolla en los juzgados. No hay más que ver la descripción del personaje principal:
Alan Shore (James Spader) es un alocado y desconsiderado litigiador que emplea malévolas estrategias y tácticas ilegales para defender sus casos en los tribunales. Pero a su vez, es muy consecuente y eficiente. Contratado recientemente por la firma de Crane, Poole & Schmidt, su especialidad es ironizar los casos frente al juez
No sé, pero eso de "que emplea malévolas estrategias y tácticas ilegales (...) pero a su vez, es muy consecuente y eficiente"... me recuerda bastante a cierto médico brutalmente honesto.
Aquí puede encontrarse un pequeño resumen de esta nueva serie de Antena 3.
¿Acaso se están acabando las ideas? Hace tiempo que no disfruto de una serie, personaje o programa original e innovador. Tal vez sea porque le dedico poco tiempo a la televisión, pero es que ya estoy cansada de tanta falta de originalidad. Aunque ya se sabe: una idea conduce a otra idea, sobre todo si es capaz de conseguir mucha audiencia y dar dinero. Y mientras sea así, nos tendremos que tragar las copias baratas y cutres que nos quieran encasquetar.
Voy a hablar de algo que me molesta; no hasta el punto de cabrearme, pero sí lo suficiente como para hacer que me remueva incómoda cada vez que ocurre. El problema es el siguiente: cuando eres escritor/a... ¿por qué la gente siempre espera de ti un comentario ingenioso u original?.
No es la primera vez que me ocurre: estoy en una reunión, en un grupo de trabajo, o simplemente en una conversación con mis colegas o compañeros. Mientras debaten, yo escucho pacientemente (nunca he sido muy dada a hablar), y tras largos y largos minutos de charla, se quedan en silencio y me miran con curiosidad. Yo les devuelvo la mirada, mientras me pregunto "¿qué les pasa ahora?. Está claro... están esperando a que salga de mi boca algún comentario que tal vez ponga punto y final a su debate, o alguna frasecita que les haga reír. ¡Y todo porque saben que soy escritora!. Y claro... como no les satisfaga con algo que ellos quieran oír, acabarán por lanzarme una mirada repleta de un claro significado: ¿en serio eres escritora?.
Pero esto no es así porque lo diga yo. No. Hay personas que ya me lo han confirmado. En una ocasión, alguien me dijo (palabras textuales): "oye, tú que eres escritora y sabes palabras cultas y demás... ¿por qué no dices algo ingenioso?". Y tras soltar esta perla, la persona en cuestión se quedó tan tranquila.
En otra ocasión, una colega estaba rellenando su currículum vitae en el ordenador. Noté que titubeaba y que me miraba mucho de reojo. Al cabo de un par de minutos, me dijo: "tú que eres escritora... ¿por qué no me rellenas el currículum? Es que yo no sé qué poner, y seguro que a ti te sale algo". ¡Vaya por Dios! ¿Acaso ser escritora significa saber qué poner en todos los documentos que nos pongan delante? ¿Significa tener siempre las palabras adecuadas para todos los momentos y situaciones del día?. Lo más curioso es que cada vez que me dicen algo así, todo empieza por "tú que eres escritora...".
El colmo de los colmos fue cuando, una vez, alguien me miró directamente a los ojos, cogió todo el aire que pudo y soltó: "¡hazme un monólogo!". Pude notar cómo mi ceja izquierda se elevaba lentamente, mientras en mis labios se formaban las siguientes palabras: ¿que te haga un monólogo?, ¿¡y a santo de qué te voy a hacer yo un monólogo?!. "No sé", me contestó la inocente personita, "como se te da tan bien esto de las palabras...". Sin comentarios.
Y para finalizar, dejaré aquí una situación que me dejó muy satisfecha: tras una entretenida conversación y un breve periodo de silencio, una personita (que tampoco nombraré, pero que resulta ser la misma de la genial pregunta "¿por qué no dices algo ingenioso?") comenzó a encontrar aburrido aquel pequeño lapso de descanso que nos habíamos tomado, así que empezó a tamborilear con los dedos sobre la mesa. Yo la miraba, sabiendo que tarde o temprano la dichosa frasecita iba a llegar y, efectivamente, llegó. "Oye, tú que eres escritora... se te tiene que dar bien esto de decir cosas graciosas, ingeniosas y tal, ¿no? Es que nunca dices nada. Dime algo, a ver". Vaya vaya... ¿Realmente quería oír algo ingenioso? Bueno, pues aunque no soy la reina del ingenio, no podía dejarle sin escuchar lo que quería oír, así que... Le miré fijamente, dibujé en mi rostro la más inocente de las sonrisas y, en tono confidente, le dije: "claro que se me da bien. De hecho, no sabes la cantidad de comentarios ingeniosos que se me pasan por la mente a diario. Pero hay un pequeño problema, y es que tengo que callármelos... porque para mi desgracia no todo el mundo los entiende. Ya sabes, cuestión de ingenio".
Tal vez no fue un comentario ingenioso, pero... pse, yo me quedé muy a gusto soltándolo. Y, lo mejor de todo, fue la cara que se le quedó al escucharme. ¿Acaso no lo había entendido...?
La televisión ha ido en declive con el paso de los años. No hay más que ver el contenido de los programas de entonces, y el contenido de ahora.
Un ejemplo de un gran programa que cayó en el olvido (por problemas con Telecinco, según me han dicho), es El Informal. El objetivo de este programa era resumir las noticias del día con un tono sarcástico y humorístico que era cuanto menos genial. ¿Qué mejor forma de relajarse y pasar un buen rato tras la cena, que echándose unas risas con el humor de Florentino Fernández, Miki Nadal, Javier Capitán y compañía?.
Desgraciadamente, en el año 2002 se inició el boom de los reality shows y los programas del corazón. El Informal tuvo que compartir su tiempo con los resúmenes diarios de Gran Hermano, hasta que finalmente, y obligados por la audiencia, el programa dirigido por Javier Capitán tuvo que despedirse para dar paso a una nueva era: la era de los reality's.
Es una lástima que grandes programas como El Informal tuvieran que ver el final de esta manera, pero yo tengo la esperanza de que la programación vuelva a ser lo que era antes. Y, ¿quien sabe?, tal vez sea posible, pues por lo que he oído A Tu Lado y Dolce Vita están a punto de desaparecer de nuestras pantallas.
Antes que nada, me gustaría introducir una pequeña definición de "telebasura":es un término despectivo usado en España, que suele utilizarse para referirse a los programas o a la programación televisiva de no ficción a la que se acusa de incumplir los códigos deontológicos del periodismo y difundir valores negativos (sobre todo en la medida que podría influir en la infancia). Por ejemplo, suele calificarse de telebasura a programas de debate en los que el moderador no es objetivo o no existe, los partidarios de una tendencia son mayoría o, más habitualmente, la discusión se reduce a un griterío ensordecedor en el que predomina el insulto.
Tras leer esta definición, lo primero que me viene a la mente es "programas del corazón". ¿A vosotros no?. Discusiones, griterío, insultos... ¿Alguien ha visto alguna vez A tu lado, o En Antena?, porque seguro que entonces estas palabras anteriormente nombradas les sonarán muy familiares. De echo, es fácil saber qué tipo de programa están dando en la tele sin tan siquiera mirarlo. ¿Cómo? ¡Muy fácilmente!: enciende la tele, ve a la otra punta de tu casa, y escucha con atención si lo que más oyes son insultos, gritos de todo tipo o voces que intentan sobreponerse a otras voces (creando un caos que como mínimo es capaz de levantar un dolor de cabeza).
¿Aún hay gente capaz de decir que esto no es telebasura? Entiendo que sea un modo de entretenerse, de olvidar los problemas propios o de simplemente depasar un rato, y que por ello hayan muchos defensores de estos "programas de entretenimiento". Pero, aún así, ¿no creeis que se han sobrepasado los límites? Recuerdo los primeros meses de vida de el programa A tu lado, de Telecinco. Comenzó a emitirse en el año 2002, yse vendiócomo el "arma definitiva que acabaría con la poderosa influencia de Antena 3, y de la gran Ana Rosa Quintana". Por ese entonces, A tu lado era un talk show en el que, de forma pacífica y tranquila, se nos contaban las novedades del mundo del corazón. No habían sobresaltos: sentada en una larga mesa de madera,Emma García, junto al entrañable Felix Álvarez (Felisuco), nos hablaba de la actualidad en un tono que invitaba a la tranquilidad, a escuchar todo lo que nos tenía que contar mientras nosotros nos relajábamos en el sofá. Nadie gritaba, nadie insultaba, los colaboradores hablaban por turnos... Incluso contábamos con dos humoristas (tan sólo recuerdo el nombra de Alberto Martos) que nos hacían más amenas las tardes de lunes a viernes.
Sin embargo, la fórmula de A tu lado fué cambiando poco a poco, a medida que el éxito que estaban obteniendo enchía sus pechos de orgullo: Felisuco abandonó el programa junto a los dos humoristas, los colaboradores habituales fueron siendo sustituídos poco a poco por concursantes de Gran Hermano y otros reality shows variados, y las tranquilas conversaciones fueron pasando a ser gritos y berridos. Los temas de conversación se desviaron hacia el morbo: ahora sólo interesaba saber quien se acostaba con quien, quien pegaba a quien o quien insultaba a quien. La información de interés fué sustituída por las historias que personajes extravagantes y variopintos nos contaban con el único objetivo de ganar dinero.
Hasta la actitud de los colaboradores fué cambiando. Antes hablaban con amabilidad, ahora parece que se froten las manos ante la carroña fresca que día tras día se sienta en el sofá del plató. Incluso he adivinado en sus rostros sonrisas cínicas y en sus voces tonos de excitación y frialdad, por no hablar de lo felices que se les ve cada vez que hurgan en la vida de cualquier "famosete". Y es que al parecer el objetivo de este programa es hacer daño, reirse de los invitados, hurgar en el pasado en busca de manchas negras... y cuanto más se haga todo esto, mejor.
Pero el caso de A tu lado no es el único. Todos los programas de la actualidad han evolucionado hasta satisfacer las exigencias (y necesidades) de la gente. De echo, podría casi afirmar que el 65% de los programas que actualmente se emiten son del corazón, o programas de "entretenimiento" que camuflados se adentran también en el mundo del famoseo. Y me pregunto... ¿es esto lo que queremos? ¿Acaso cuando encendemos la tele deseamos encontrarnos con la Pantoja, con Eugenia Martínez de Irujo, con Paulina Rubio o con Darek? ¿Acaso nos interesan tanto los noviazgos, las rupturas, los amores o los desamores de los famosos? Parece ser que sí, porque con el tiempo los programas del corazón están creciendo de igual manera que crece una planta a la que previamente se ha alimentado.
¿Acaso no es esto telebasura? Tengamos en cuenta los rasgos característicos de los programas del corazón: manipulación informativa, o confusión de información y opinión, nulo respeto al derecho de intimidad y al honor,conversión del dolor y la miseria humanas en espectáculo, atracción por el sexo, el escándalo y la violencia, utilización del cuerpo humano desnudo, en especial el femenino, trivialización de la prostitución y el consumo de drogas,la aberración como modelo a imitar, desprecio de cualquier figura de autoridad, apuesta por la pelea en vez del diálogo, lenguaje soez y ofensivo, relativismo cultural, y difusión de la subcultura, fomento de la pseudociencia y el ocultismo.... Tras leer esto, os pido que visualicéis en vuestras mentes cualquier programa del corazón, el que queráis. ¿No responde a lo anteriormente citado? ¿No creeis que encaja perfectamente con lo que os acabo de citar? Pensadlo bien.
Por mi parte, la televisión en mi casa se pasa la gran parte del día apagada. Y no sólo por la falta de tiempo, sino porque no es de mi agrado llegar a casa tras un día agotador y encender la tele para encontrarme a unos cuantos señores llamándose de todo menos bonito de una forma tan brusca y con un tono de voz tan alto que en vez de relajarme, lo que hacen es aumentar mi dolor de cabeza. ¿A dónde vamos a ir a parar? ¿A dónde va a llegar todo esto si se sigue animando a las cadenas a llenar la televisión de bodrios semejantes?.
Para despedirme quiero hacer una pequeña mención al programa Sé lo que hicisteis... Al fin una cadena, la Sexta (para mi, lo mejor que hay en la televisión), nos da un pequeño respiro a todas las personas que, como yo, desean escapar del agobiante mundo del corazón. Gracias a Ángel Martín y a Patricia Conde (a quienes envío un saludo y, porqué no, un beso) puedo reírme de eso que tanto aborrezco, de esos programas que, por mucho que nieguen, no son para mi más que un montón de basura.
Soy estudiante, y escritora en mis ratos libres. Estoy interesada en el medio ambiente, aunque ultimamente todas mis energías se centran en destrozar y criticar a los programas del corazón. ¿Por qué? Pues porque los odio.
Pero que no os engañen mi comentarios. Soy una joven amable y tranquila.